Mons. Martín: “La violencia nos toca a todos”

Mons. Martín: “La violencia nos toca a todos”

El arzobispo de Rosario llamó a tomar conciencia de que la realidad de la violencia incumbe a toda la sociedad rosarina a fin de realizar acciones que tiendan de disminuir este flagelo.

El arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Eliseo Martín, presidió una misa en la catedral Nuestra Señora del Rosario, en el marco de la Jornada de Oración por la paz y el cese de la violencia.

“La violencia no es un tema nuevo en Rosario; casi todos los días y desde hace años leemos en los diarios y vemos en la televisión algún asesinato. La mayoría son víctimas jóvenes, adolescentes algunos; también han muerto niños a causa de esta violencia. Muchas familias se ven afectadas; el dolor se incrementa; la tentación de vengar las muertes también se acrecienta. Vivimos detrás de rejas y de sistemas de alarmas por miedo a que violenten nuestros domicilios, que nos roben; tenemos miedo de ser víctimas de la violencia con armas de fuego, etc.”, advirtió.

El arzobispo rosarino citó datos del diario La Capital que revelan que desde 2013 y hasta  mediados del 2020, hubo en Rosario 1298 homicidios y 5204 heridos de bala, y reflexionó: “Esto nos muestra la magnitud del problema”.

“La raíz de la violencia, en lo más profundo, está en los corazones heridos, los de todos y cada uno de nosotros. Dice Jesús en el Evangelio: ‘Del corazón proceden las malas intenciones, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los robos, los falsos testimonios, las difamaciones’”.

Por tanto, fundamentó, “es necesario apoyar nuestra vida sobre Aquel que es capaz de sanar el corazón herido: Jesucristo” y confió: “Hombres y mujeres pacificados por Cristo se convierten en incansables constructores, sembradores de paz, desechando la violencia en todas sus formas”.

Monseñor Martín sostuvo que “la violencia nos encierra y nos aleja unos de otros, pero no debemos olvidar que somos todos hermanos y que no podemos vivir bien los unos sin los otros. Somos interdependientes entre todos los miembros de la sociedad; nadie puede decir : ‘a mi no me toca, por tanto no me interesa’”.

“En realidad nos toca a todos y sólo tomando esta conciencia podemos realizar acciones que tiendan a disminuir este flagelo. Estamos hechos para la comunión, no para vivir aislados, desconfiados y temerosos los unos de los otros”, aseveró.

El arzobispo afirmó que “hay también circunstancias de carácter social, económico y cultural que son caldo de cultivo para la violencia: desigualdad, marginación, falta de acceso a un trabajo digno, etc.”. 

“La paz es fruto de la justicia, pues justicia y paz se abrazan, van siempre de la mano (cf Sal 85,10). Es evidente, por tanto, que se necesita una mejora sustancial en las condiciones de vida de muchas personas para reducir la violencia que nos asola. Tarea ésta que corresponde principalmente a la política que es la encargada de gestionar los asuntos de todos para el bien común, es decir, para generar las condiciones de una vida segura y en paz, como dice la Biblia: ‘para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad’. Pero también es un compromiso de todos y cada uno de nosotros, del conjunto de la sociedad. Nadie puede sentirse indiferente”, recalcó.

Mons. Martín invitó a pedirle a “Jesucristo, Señor de la Historia, por la paz en nuestra sociedad y por el cese de tanta violencia que aflige profundamente a tantas de nuestras familias” y animó a los cristianos a ser “artífices de justicia y paz en la vida cotidiana, dando testimonio del amor de Dios en medio de este mundo violento y sembrando esperanza en tantos corazones que la necesitan”.

“Pongamos en las manos de María, la Virgen del Rosario, esta situación tan dolorosa con la esperanza cierta de que la oración es poderosa ante el Señor por medio de la intercesión de su Madre, que es la ‘omnipotencia suplicante’”, concluyó.+