Se aprueba el voto femenino en España

Se aprueba el voto femenino en España 
El 1 de octubre de 1931, en el contexto de la Segunda República Española, el Congreso estableció el voto femenino tras una ajustadísima votación. La cuestión de si las mujeres debían tener el derecho a votar en las siguientes elecciones llevaba tiempo discutiéndose en la cámara y había suscitado tantos apoyos como detractores e incluso los sectores más progresistas tenían sus dudas ya que pensaban que la mujer, menos formada y más influenciable por los poderes de la Iglesia, volcaría su voto en la derecha y podría poner en peligro el sistema republicano en su totalidad.   Durante el debate se dibujó a la mujer como un ser histérico, manipulable y en absoluto capaz de razonar o de tener independencia de pensamiento. Se llegó a plantear la opción de que se estableciese la edad legal para que las mujeres pudiesen votar a los 45 años, después de que les llegase la menopausia y su histerismo pasional se aplacase. Dentro de este debate se destacan las figuras de Clara Campoamor (a favor) y de Margarita Nekkel y Victoria Kent (en contra), que protagonizaron un intenso debate que marcaría el curso de la posterior votación.    El voto femenino se instauró en España por una diferencia menor a 30 votos, con casi la mitad del Congreso en contra de la enmienda. La primera vez que las mujeres pudieron ejercer su derecho al voto fue en las generales de 1933, en las que la coalición de derechas encabezada por la CEDA consiguió arrebatar el gobierno a los partidos de izquierda. Aquel día votaron cerca de 7 millones de mujeres.