La llegada a Roma del canciller chino dispara versiones sobre el acuerdo Vaticano-Beijing

La llegada de Wang Yi se da a menos de un mes del vencimiento del acuerdo provisorio para la designación conjunta de obispos que la Santa Sede firmó con China en 2018, que supuso el primer paso de acercamiento bilateral desde 1950 y que podría ser prorrogado por uno o dos años más. Un camino de respeto y comprensión recíprocas “El diálogo con China no es un camino fácil pero nos hemos embarcado en un camino de respeto, atención, y comprensión recíproca para resolver los nudos que permanecen y las situaciones que nos dejan preocupados”, planteó semanas atrás el arzobispo Claudio Maria Celli, jefe de la delegación de la Santa Sede en la negociación con Beijing. “Pienso que probablemente deberemos reconfirmarlo todavía por uno o dos años, aunque todavía la Santa Sede no tomó una decisión al respecto, que luego será comunicada a las autoridades chinas”, agregó Celli en declaraciones televisivas. Gallagher y Wang Yi, en Pekín Vatican media Tras un lustro de acercamiento entre China y el Vaticano desde las elecciones de Francisco y el presidente Xi Jinping con apenas un día de diferencia en marzo de 2013, el gran hito bilateral fue la firma, el 22 de septiembre de 2018, de un acuerdo para la designación conjunta de obispos, que permitiría poner fin a más de 50 años de divisiones en una Iglesia en la que por medio siglo convivieron obispos leales a Roma y obispos leales a Beijing. En esa línea, con el texto del acuerdo aún secreto, se ha nombrado a Stefano Xu Hongwei como coauditor de Hanzhong y a Antonio Yao Shun titular en Jining/Wulanchabu. ¿Cuántas diócesis habrá en China? De todos modos, los dos Estados mantienen diferencias en temas clave como la cantidad de diócesis que debería haber en China, ya que el gigante asiático reconoce unas 40 menos de las que desea la Santa Sede. En febrero, la reunión de Wang Yi y Gallagher constituyó el encuentro de más alto nivel desde la proclamación de la República Popular China en 1949, ya que el Vaticano cortó entonces los vínculos con el gigante asiático tras el ascenso de Mao Tse Tsung al poder y estableció relaciones bilaterales con Taiwán. Los constantes acercamientos en el primer lustro de convivencia entre Francisco y Xi incluyeron puntos altos como que Bergoglio obtuviera en 2014 el permiso de sobrevuelo que le había sido negado a Juan Pablo II en 1989, o que tanto el Papa como su secretario de Estado concedieran en 2016 y 2018 entrevistas a medios de comunicación del gigante asiático. Papa y China En ese marco, Celli planteó que “el clima es positivo, es una atmósfera de respeto, claridad, corresponsabilidad, previsión. Intentamos mirar hacia el futuro y tratar de darle al futuro de nuestras relaciones una base profunda y respetuosa y yo diría que estamos trabajando en esta dirección”. “Es innegable que hay situaciones y eventos que requieren un camino que no será fácil. Pero la Santa Sede quiere continuar en este paso, quiere avanzar y alcanzar una normalidad a partir de la cual el católico chino pueda expresar toda su fidelidad al Evangelio y también con respeto por ser chino. La Iglesia Católica en China debe ser completamente china pero completamente católica”, finalizó Celli. La firma del acuerdo puso bajo órbita de Francisco a los últimos siete prelados que quedaban fuera del radar vaticano, y sentó las bases para que las futuras designaciones fueran concordadas entre ambas partes.

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