A las comunidades educativas católicas de nuestro país: . Eduardo E. Martín Arzobispo de Rosario Presidente de la Comisión Episcopal de Educación

Rosario, 30 de marzo de 2020
A las comunidades educativas católicas de nuestro país:
Queridas comunidades:
Deseo enviarles un cordial saludo, de modo particular a los docentes y personal no
docente, agradeciéndoles el abnegado trabajo y servicio que prestan a nuestros alumnos, y animándolos a no bajar los brazos en esta adversidad. Estamos viviendo un acontecimiento inédito y de suma gravedad, como lo es la pandemia del “corona virus”. Nuestra actitud es la de vivirlo, como todas las cosas, en la fe, y verificar que la misma es la luz que ilumina toda nuestra existencia, en particular esta hora dramática por la que estamos pasando. La fe, como reconocimiento de la presencia viva de Cristo entre nosotros, nos da una serenidad y una fortaleza especial para afrontar
las difíciles circunstancias que atravesamos. Nuestra mirada es en última instancia positiva, pues Cristo ha vencido a la muerte con su resurrección; y es desde esta perspectiva que afrontamos todo, también la pandemia del “corona virus”.
La fe viva obra por la caridad y fortalece la esperanza, y es la caridad la que en estos momentos hemos de practicar más intensamente, más creativamente como comunidades educativas. La caridad de Cristo nos urge. Por eso exhorto a todas las comunidades educativas a ofrecer de sí lo mejor, cada una según sus posibilidades.
La primera caridad comienza por casa, por eso hemos de utilizar los medios a nuestro alcance para seguir ofreciendo el servicio educativo de la mejor manera posible; especialmente hoy por medio de la tecnología, ofreciendo materiales de estudio y tareas.

Expresar de diversos modos la cercanía y acompañamiento a las familias, como p.ej. por medio de mensajes alentadores; ellas deben sentir y saberse acompañados por la escuela.
A los padres, animarlos a acompañar a sus hijos en las tareas escolares que les lleguen para hacer en casa con ellos. Puede ser esta una gran ocasión para ejercer el derecho-deber de ser los primeros educadores de sus hijos. Los animo a ser protagonistas en este asunto tan decisivo cual es una buena educación. Sabemos que es en el seno de cada familia donde se forjan las personas, es allí donde se cultivan las virtudes esenciales para la vida del ser humano.
La caridad se ha de extender a todos; la escuela católica tiene que decir presente en esta
adversidad, y por eso exhortamos a todas las comunidades educativas a ofrecer a las autoridades sus instalaciones en orden a una ayuda concreta, en caso que así lo requirieran. Me refiero p. ej. el poner a disposición “Salones de usos múltiples”, “gimnasios, etc.”. Y brindar toda otra ayuda que puedan ofrecer a la comunidad, especialmente a la más cercana.
Le pedimos a las familias nos sigan acompañando para que podamos cumplir nuestro compromiso de ayudar a educar a sus hijos, y que todos pongamos el esfuerzo necesario, también material, para que nuestras escuelas sigan brindando la educación como hasta ahora lo vienen haciendo.
También estamos haciendo gestiones ante las autoridades nacionales para que en esta emergencia nos presten la ayuda necesaria de modo que nuestras Instituciones educativas puedan continuar ofreciendo el servicio educativo, que es un aporte de gran significación para el bien común de nuestra Nación.
Queridas comunidades educativas: de la Fe, como una flor de gracia brota la Esperanza; no dejemos que estas adversidades nos la roben, sino que con renovado vigor, y con encendida Caridad hagamos todo el bien posible, para la gloria de Dios y para beneficio de nuestro prójimo, especialmente de nuestros alumnos y familias, encomendándolos a la intercesión de la Sma. Virgen María bajo la advocación de Ntra. Sra. de Luján.
Con cordial afecto en Cristo Jesús.

Mons. Eduardo E. Martín
Arzobispo de Rosario
Presidente de la Comisión Episcopal de Educación