La ruta de la corrupción: Anta, tierra arrasada por las dinastías –

El departamento de Anta tuvo intendentes que gobernaron durante décadas. Mientras los políticos se enriquecían, el pueblo se moría de hambre. Estas son las consecuencias que dejaron las dinastías envueltas en corrupción.

El poder siempre estuvo concentrado en las mismas manos. Familias que llegaron a la función pública y que desesperados buscaron desde un primer momento arreglar sus continuidades. Ninguno quiso quedarse menos de una década. Tampoco hubieron quienes rechazaron acomodar a sus propios familiares en diversos cargos. Estas intenciones personalistas trajo muchísimos beneficios para las mismas familias, sin embargo profundizó la pobreza de todas las comunidades que gobernaban. Anta es tierra arrasada por las dinastías

“La única verdad es la realidad”, solía decir el Gral. Perón. Una frase tan utilizada por sus discípulos y muy poco implementada por los mismos. Veamos entonces las localidades de cabecera en la zona: El QuebrachalJoaquín V. GonzálezGral Pizarro y Las Lajitas. Todas sumergidas en el abandono y la pobreza absoluta.

Uno puede suponer que los años que llevaron en el poder las clásicas familias (García, Aguirre, Talló, Fermani) sirvieron para generar obras públicas que solucionen a los problemas de su comunidad, sin embargo esta idea se desploma cuando vemos cómo se encuentran los pueblos que gobernaron durante décadas.

En Quebrachal los vecinos no conocen las cloacas. Ni siquiera hay una red de agua potable que abastezca a todos los barrios. La municipal reparte el agua en camiones cisterna y los habitantes de Talavera deben almacenarla en tachos que anteriormente fueron utilizados para contener aceite. Ni hablar de Tollocheallí tomar agua les puede costar la vida ya que mantiene arsénico. La tibieza de “Nardo” García ante la larga lista de problemas quedó demostrado en sus actos. A lo largo de sus 20 años al frente del municipio se dedicó a mirar para otro lado a las problemáticas. La ausencia del Estado llevó a que no haya perspectiva de futuro para muchos jóvenes. La entrada a las drogas fue una de las puertas que sirvió para olvidar el presente. Triste realidad.

Gral. Pizarro es el bastión de las dinastíasDesde que Argentina volvió a la democracia, la familia Talló se adueñó de la intendencia. Tantos años al frente de la localidad y todavía muchos vecinos no conocen las calles pavimentadas. Con decir que el alumbrado público es un lujo al cual muy pocos barrios pueden acceder. ¿La plaza central?, es nombre únicamente, porque si te pones a verla detalladamente se encuentra abandonada como cualquier baldío. Entonces, ¿qué pasó con los fondos que se destinaban para obras públicas?¿Dónde se ven reflejados los impuestos que pagan los vecinos?.

La misma pregunta le puede surgir a cualquier gonzaleño. Si antes lo denunciaban a “Juanilo” Aguirre por ser un violento que atacaba a los vecinos, ahora la comunidad le exige respuestas por las obras públicas construidas y que jamás inauguradas. La pileta de Salta Forestal y la ciclovía que iba a conectar Joaquín V. González con el paraje El Algarrobal, son las vergüenza de la gestión que cumplirá 12 años al frente de uno de los municipios en donde abunda el suicidio juvenil.

Y si hablamos de vergüenza, no podemos pasar por alto la denuncia que radicó un joven trabajador que le usurparon su casa en Las Lajitas. Por medio de una nota que publicó El Tribuno, José Llanos dio los nombres de las personas que lo dejaron en la calle y manifestó que dichos acusados le confesaron que le tuvieron que robar su propiedad por órdenes del ex intendente Alberto Fermin. Cabe aclarar que su gestión estuvo sujeta a varias irregularidades económicas y que el ex jefe comunal acumula varias denuncias en su contra en donde lo acusan de ser el “autor” de otros hechos similares en el pueblo.

La realidad del departamento es desesperante. Las irregularidades no se pudieron tapar como quién oculta la tierra bajo la alfombra. Los hechos saltan a la vista y el propio pueblo es el que denuncia y pide explicaciones. Seguramente las dinastías habrán dejado alguna enseñanza. De los errores se aprende. Ojalá los pueblos hayan comprendido que las dinastías arrasaron con todo a su paso y que las consecuencias que generaron son sumamente graves. A no bajar la guardia que la ruta de la corrupción no termina acá, existen varios caminos alternativos y seguramente nos toparemos con nuevos personajes. Algunos viejos conocidos. En fin, siempre alumnos de las mismas mañas y de la misma escuela.

 

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