Proponen aumentar los impuestos a las naftas y el gasoil y volver a incluir al GNC –

El Gobierno nacional está intentado contener el precio de los combustibles líquidos de manera tal que la inflación no se dispare más de lo previsto y el consumo interno crezca.

En ese marco, desde el Poder Ejecutivo están dando instrucciones para que la petrolera estatal, YPF, que lidera el mercado, no aumente los precios. Del mismo modo, no se están actualizando los valores del impuesto a los combustibles líquidos según las variaciones del Índice de Precios al Consumidor que suministra el INDEC.

Este atraso lleva un arrastre de varios meses. Debiera haber una restitución para marzo pero no se sabe si se postergará nuevamente.

En este marco, Juan Carlos Villalonga, ex diputado nacional del PRO, argumenta que es necesario no sólo una actualización sino un aumento en este impuesto.

El año pasado, cuando era legislador, Villalonga presentó un Proyecto de Ley (D 4924/19) que proponía escalar hasta en un 25 por ciento y a disminuir hasta en un 10 las alícuotas de los combustibles cuando lo aconseje el desarrollo de la política económica o energética.

En una entrevista para surtidores.com.ar, el ambientalista referente del movimiento Los Verdes expresa su punto de vista.

¿Cree que la actualización de estos valores podría aminorar el consumo de combustibles dañinos para el medioambiente?

En primer lugar, recordemos que los combustibles hoy tienen dos impuestos sobre ellos, uno es el impuesto a los “combustibles líquidos” y el otro es el “impuesto al dióxido de carbono” (CO2).

Estos dos impuestos sustituyeron a tres impuestos que existían hasta 2017; es decir, con esa reforma pasamos de tres a dos impuestos, siendo uno de ellos vinculado a las emisiones de dióxido de carbono asociadas a cada tipo de combustible.

El impuesto al carbono simplemente sustituyó la denominación del gravamen y no implicó ninguna suba en el precio de los combustibles puesto que desde su origen fue pensado que los valores de arranque de la suma de los dos impuestos no implicasen una suba respecto del peso que tenían los tres impuestos anteriores.

Es decir, el impuesto al carbono no impactó en los precios de los combustibles. Tampoco estaba previsto que eso ocurriese a corto plazo.

Es más, en las reformas introducidas al momento de aprobarse estos cambios, se bajó el valor del impuesto al CO2, que pasó de calcularse con una base de 25 USD/tCO2 a unos 10 USD/tCO2.

Otra modificación tuvo que ver con quitar al gas de ese impuesto. El gas estaba previsto que comenzara a pagar este año, arrancando con un 20 por ciento del valor nominal creciendo año a año para llegar al 2028 pagando el 100 por ciento del impuesto.

Lo que quiero señalar es que la oposición y las críticas a ese impuesto fueron basadas más en una carga ideológica sobre el cambio climático que una crítica por su impacto económico.

Dicho esto, ni aun actualizando sus valores con el IPC, el actual impuesto al CO2 puede impactar en el consumo, en todo caso impactará porque impacta la inflación, no el carbono. Lo mismo hubiera ocurrido con los anteriores impuestos.

Usted había propuesto elevar hasta un 25 por ciento las alícuotas y gravar al GNC, e incluir al GLP y al GNL. ¿Considera que esa propuesta debiera aplicarse actualmente?

El impuesto al carbono, si bien se diseñó en conjunto con el impuesto a los “combustibles líquidos” para que no implique un mayor peso en la carga impositiva de los combustibles, abre un sendero interesante en dos sentidos.

Por un lado, tenemos un impuesto que tributo premiando al combustible más limpio.

Por otro lado, porque permite tener un esquema que, en base a aumentar el valor de la tonelada de CO2, comience a reflejar el verdadero costo ambiental de los combustibles fósiles.

Allí comenzaríamos a tener un impuesto que incida en desalentar el uso de combustibles fósiles por otros combustibles y tecnologías de mayor eficiencia.

Lo que estoy proponiendo, por un lado, es que volvamos a dimensionar el impuesto al CO2 con un valor de 25 dólares la tonelada, para comenzar a tomar mínimamente con seriedad ese impuesto.

Por el otro, debemos incorporar al gas a ese tributo. ¡Tenemos un impuesto al carbono y no se lo cobramos al gas! Así como está el impuesto, no sirve para incidir y es distorsivo al excluir combustibles.

Tomemos como referencia que el precio del carbono que se estima que reflejaría la carga de los combustibles fósiles bajo la lógica del Acuerdo de París rondaría en 40 a 80 dólares la tonelada para 2020, y entre 50 a 100 dólares en 2030.

A niveles internacionales, prácticamente no hay esquemas de impuestos al carbono que reflejen esos valores. Así estamos de complicados para desacelerar el consumo de fósiles. 

¿De aplicarse ese porcentaje a cuánto se iría el precio de los combustibles líquidos?

El impuesto al carbono no es la panacea, pero es uno de las herramientas disponibles para acelerar la adopción de mejores tecnologías y lograr que exista una sana competencia entre las tecnologías fósiles y las tecnologías limpias.

Si el cambio climático no entra en la ecuación económica, es imposible acelerar el ingreso de la eficiencia energética, de las renovables y de la movilidad eléctrica. De lo contrario, ingresarán cuando sean competitivas, pero eso no tiene nada que ver con la urgencia del cambio climático. Eso hay que tenerlo claro.

Tomando los valores de fines de 2017, el impuesto al carbono representaba entonces unos 0,4 pesos por litro para las naftas, pero atención, el otro impuesto, el de “combustibles fósiles”, era de 7 pesos por litro y esa proporción se mantiene. Así que no se puede culpabilizar al carbono de la carga impositiva de los combustibles.

Mi propuesta es volver al valor de aproximadamente un peso por cada litro de nafta. A valores de hoy, eso sería algo así como tres pesos.

Quiero ser claro en algo, afrontar seriamente el cambio climático significa, entre otras cosas, que los combustibles fósiles internalicen el costo ambiental, el costo climático. ¿Eso los encarecerá? Obviamente, y eso es terriblemente impopular. No lo desconozco, pero si no lo hablamos con claridad nos estamos mintiendo con mensajes edulcorados.

¿Luego de su paso como Diputado Nacional, dónde se está desempeñando? ¿Continúa ligado a la temática medioambiental?

Continúo desarrollando la agenda de la sostenibilidad como siempre, como lo hago desde hace años desde Los Verdes. Y ahora también estoy colaborando con el Círculo de Políticas Ambientales. Por supuesto sigo ligado a algunas iniciativas en política pública y en el sector privado.

a través de Proponen aumentar los impuestos a las naftas y el gasoil y volver a incluir al GNC – Surtidores.com.ar