Balance de InSight Crime de los homicidios en 2019. En el capítulo argentino se menciona a Rosario

Balance de InSight Crime de los homicidios en 2019

2019 fue un año de agitación en muchos países de América Latina y el Caribe. Desde las horrendas demostraciones públicas de violencia en México, que recuerdan los días más aciagos de la guerra contra las drogas, pasando por los crecientes combates entre grupos criminales de Colombia que intentan retomar el control tras la retirada de las FARC, hasta el aumento de las masacres en Honduras, la región fue de nuevo una de las más violentas del mundo el año pasado.

En su balance anual de los homicidios, InSight Crime analiza las tasas de asesinato en cada país, así como los factores que influyen en dichas tasas.

Venezuela: 60,3 por 100.000

A la vez que la crisis económica, política y social de Venezuela aumenta, el país sigue siendo el más violento de América Latina al registrar 16.506 asesinatos en 2019, lo que significa una tasa de homicidios de 60,3 por 100.000 habitantes, según datos del Observatorio Venezolano de Violencia, OVV).

Si bien la tasa de homicidios disminuyó cerca del 25 por ciento en 2019, con respecto al 81,4 por 100.000 que se registró en 2018, la situación sigue siendo preocupante. Dicha reducción puede atribuirse en parte al mayor control territorial que ejercen los grupos del crimen organizado, así como a la migración de delincuentes menores a otros países de la región, dado que, debido a la crisis por la que atraviesa el país, allí encuentran pocas oportunidades para delinquir, como lo señala el Observatorio Venezolano de Violencia.

Así mismo, sin embargo, unidades de élite de la Policía, como las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), han ejercido una agresiva represión contra algunas de las organizaciones criminales más poderosas del país, llegando incluso a cometer numerosos asesinatos extrajudiciales.

Jamaica: 47,4 por 100.000*

Los 1.326 asesinatos que se presentaron en Jamaica en 2019 representan una tasa de homicidios de 47,4 por 100.000 habitantes, ligeramente superior a la tasa de 47 en 2018. Aunque es un avance considerable con respecto a la tasa de 2017, de 55,7, la respuesta de las autoridades jamaiquinas ha sido ineficaz para contener la criminalidad.

Dicha respuesta consistió en parte en la declaración de estados de emergencia pública, que le otorgaron a la policía poderes de emergencia en distritos de todo el país como parte de un amplio plan de control de la seguridad. A pesar de que se realizaron detenciones masivas, aún no hay conclusiones claras con respecto a los resultados a largo plazo de dichas medidas de emergencia.

Sin embargo, el primer ministro Andrew Holness ha decidido extender las áreas bajo estado de emergencia en 2020, y planea establecer más Zonas de Operaciones Especiales (Zones of Special Operations, ZOSOs), en las cuales el ejército participa en operaciones policiales.

Honduras: 41,2 por 100.000*

2019 fue un año de crisis en Honduras, donde hubo un repunte en los homicidios por primera vez desde 2012, causado en parte por las numerosas masacres cometidas a lo largo del año. Según cifras oficiales del gobierno, los 3.996 homicidios registrados en 2019 representan un aumento del 7,1 por ciento con respecto a las 3.731 muertes violentas registradas en 2018. La fuerte disminución de los homicidios en los vecinos El Salvador y Guatemala ubica una vez más a Honduras como el país más inseguro de Centroamérica.

Estas cifras ponen en duda la política de seguridad de la atribulada administración del presidente Juan Orlando Hernández, quien en noviembre pasado fue criticado por firmar un acuerdo con el gobierno de Estados Unidos, en el que se confirma a Honduras como un “tercer país seguro” para los solicitantes de asilo que esperan ingresar a Estados Unidos. No fue la única controversia que enfrentó Hernández el año pasado; en octubre fue condenado su hermano, el excongresista Tony Hernández, por traficar cerca de 200.000 kilogramos de cocaína a Estados Unidos.

Hasta ahora, el año 2020 no pinta nada mejor. Las autoridades registraron 21 asesinatos hasta el 2 de enero, y un total de 111 homicidios solamente en las dos primeras semanas del año.

Trinidad y Tobago: 37,3 por 100.000

Con cerca de 522 asesinatos, la tasa de homicidios de 37,4 por 100.000 habitantes en 2019 marcó uno de los años más violentos en la historia de Trinidad y Tobago, un poco por encima de los 516 homicidios del año anterior y solo ligeramente mejor que el récord de 550 en 2008, según informes de medios locales.

Su proximidad a Venezuela hace que estas islas sean particularmente susceptibles a la actual crisis de seguridad. En mayo, las autoridades anunciaron el arresto de un líder de la banda venezolana Evander, lo que sugiere que los criminales venezolanos se han infiltrado en el vecino país insular. Sin embargo, el ministro de Seguridad, Stuart Young, declaró en diciembre que “aunque no ha habido pruebas sustanciales que respalden la existencia de bandas venezolanas operando en Trinidad y Tobago, su asociación con criminales locales es probable”.

Como respuesta a la situación de seguridad, la Inspección de Policía de Su Majestad y el Servicio de Bomberos y Rescate (Her Majesty’s Inspectorate of Constabulary and Fire and Rescue Service, HMICFRS) llevaron a cabo una evaluación rápida de evidencias sobre las pandillas callejeras locales y la corrupción policial. La investigación determinó que la mayoría de los crímenes violentos son cometidos por pandillas callejeras y no están relacionados con el tráfico de drogas.

Además, el sistema de justicia penal se encuentra “colapsado y cuenta con pocos recursos”, lo que ha llevado a una alta tasa de impunidad y a que las instituciones estatales sufran de falta de legitimidad. En julio, el comisionado de policía Gary Griffith acusó al Estado de financiar a las pandillas mediante programas sociales que reciben fondos del Estado, lo cual va en detrimento del presupuesto policial, y advirtió que la grave situación de criminalidad “va a continuar sin parar”.

El Salvador: 36 por 100.000

La disminución de los homicidios que se registró en El Salvador en 2019 fue histórica. Los 2.390 homicidios contabilizados el año pasado representaron una tasa de de solo 36 por 100.000 habitantes, según datos de la Policía Nacional Civil, una reducción significativa para un país que durante años encabezó las listas de los más violentos del mundo.

Sin embargo, la fuerte disminución obedece a razones mucho más complejas. Varios analistas consultados por InSight Crime explicaron que, más que la eficacia de la política de seguridad de “mano dura” del presidente Nayib Bukele, dicho descenso podría atribuirse a un plan concertado entre las dos principales pandillas callejeras del país, la Mara Salvatrucha (MS13) y Barrio 18, para dejar de cometer asesinatos con el fin de mantener el control territorial y evitar enfrentamientos letales con las fuerzas de seguridad.

Dicho control territorial trae consigo más oportunidades para extorsionar, práctica que constituye la principal actividad criminal de las pandillas y su más importante fuente de ingresos. De hecho, el Ministerio Público reportó un repunte del 17.2 por ciento en las extorsiones en 2019.

Es difícil determinar exactamente qué es lo que ha contribuido a la drástica caída de los homicidios en El Salvador, pero las evidencias indican que la decisión unilateral por parte de las pandillas del país de dejar de cometer asesinatos con el fin de mantener el control puede ser parte de la explicación, en tanto que otros factores que contribuyen a la inseguridad siguen siendo problemáticos, por ejemplo, la cantidad de desaparecidos.

Belice: 33,5 por 100.000*

La tasa de asesinatos de Belice disminuyó ligeramente en 2019, pero este sigue siendo uno de los países más violentos de la región. Los 134 homicidios registrados el año pasado, frente a los 143 de 2018, dan como resultado una tasa de homicidios de 33,5 por cada 100.000 habitantes, según informes de medios locales.

A pesar de que no es un nodo del crimen organizado, el país centroamericano, bordeado por el mar Caribe al este y por una densa selva al oeste, experimentó un repunte en las incautaciones de drogas durante el año pasado, en el que se registraron niveles récord de producción de cocaína en Colombia. Con autoridades que cuentan con pocas capacidades de incautación, porosas regiones fronterizas y una ubicación estratégica, Belice constituye un atractivo punto de transbordo para la cocaína que se dirige a Estados Unidos.

Falta ver si este creciente papel en el comercio internacional de drogas tendrá algún impacto en las tasas de crímenes violentos en el país en el futuro.

México: 27 por 100.000*

Tras dos años consecutivos con niveles récord de violencia, México registró en 2019 su año más violento en un siglo. Los 34.582 asesinatos contabilizados el año pasado, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), representaron una tasa de homicidios de 27 por cada 100.000 habitantes, lo cual ha marcado el primer año de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador y su estrategia de “abrazos no balazos” para combatir a los grupos del crimen organizado del país.

Las bandas emergentes y con fuertes bases locales dejaron su huella en 2019, aprovechando las oportunidades que se les presentaron como resultado de la fragmentación de algunos de los grupos criminales más grandes de México. El año estuvo definido por varias masacres que recuerdan los peores días de la inútil “guerra contra las drogas”, así como por una violencia más directa contra las fuerzas de seguridad y los grupos rivales por el control de las lucrativas economías criminales, como las ventas de drogas sintéticas a nivel local y las redes de extorsión.

Tras el asesinato de tres mujeres y seis niños cerca de la frontera entre Estados Unidos y México, los cuerpos esparcidos por las calles o colgados en los puentes de Michoacán y el asedio de Culiacán por el Cartel de Sinaloa, algunos exfuncionarios de la ley consultados por InSight Crime dicen que lo peor aún podría estar por venir.

Colombia: 25,4 por 100.000*

Después de una constante disminución de los homicidios entre 2002 y 2017 y un pequeño repunte en 2018, las cifras en Colombia volvieron a caer en 2019, a pesar de que la criminalidad del país continúa en un proceso de adaptación tras la retirada de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Los 12.825 homicidios registrados el año pasado —una ligera disminución con respecto a los 12.923 de 2018— arrojan una tasa de homicidios de 25,4 por 100.000 habitantes, según datos presentados por el presidente Iván Duque.

Con actos como un carro bomba en Bogotá y atentados con explosivos en estaciones de policía, así como desplazamientos masivos en regiones fronterizas estratégicas, la violencia continuó en todo el país, dado que los disidentes de las FARC y miembros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y Los Urabeños, entre otros grupos criminales, se enfrentan por el control de áreas clave para la producción de drogas y las rutas de tráfico.

Los líderes sociales que luchan por la implementación de los acuerdos de paz firmados en 2016 han quedado en el fuego cruzado. Según datos de Front Line Defenders, los asesinatos de 106 defensores de los derechos humanos en 2019 hicieron de Colombia el país más peligroso del mundo para quienes se dedican a esta labor. Además, Naciones Unidas informó que al menos 15 líderes sociales fueron asesinados en las dos primeras semanas de 2020.

Guatemala: 21,5 por 100.000

Las autoridades de Guatemala identificaron otro descenso en la tasa de homicidios del país en 2019. Después de los 3.881 asesinatos en 2018, los 3.578 reportados el año pasado llevaron a que la tasa de homicidios bajara a 21,5 por 100.000 habitantes en 2019, según datos del Ministerio de Gobernación.

Sin embargo, el país sigue siendo azotado por la inseguridad. Como InSight Crime constató en una investigación de un año de duración hecha en conjunto con Global Initiative Against Transnational Organized Crime, Guatemala tiene la tasa de extorsión más alta de los tres países que conforman el Triángulo Norte de Centroamérica. La MS13 y Barrio 18 continúan controlando grandes zonas de Ciudad de Guatemala, donde les exigen pagos a los propietarios de pequeños negocios y a los conductores de autobuses, por mencionar solo dos sectores.

Además, mantener la disminución que se ha presentado en los homicidios durante los últimos años podría resultar difícil tras la llegada del presidente Alejandro Giammattei. El nuevo mandatario, exdirector de prisiones vinculado a las élites de derecha de Guatemala, ha prometido apretar las tuercas contra las pandillas del país, en parte calificándolas como grupos terroristas. Este tipo de estrategias de línea dura no han dado resultados positivos en el pasado, y además reducirían los recursos para las investigaciones anticorrupción, tan necesarios tras la disolución de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), organismo respaldado por Naciones Unidas, cuya labor quizá ayudó en parte a reducir las tasas de crímenes violentos.

Puerto Rico: 20,1 por 100.000*

En la isla caribeña hubo 363 asesinatos hasta julio de 2019, según datos de la policía puertorriqueña. En caso de que esta tendencia se haya mantenido durante el resto del año, Puerto Rico tendría un total de 622 asesinatos y una tasa de homicidios de 20,1 por 100.000 habitantes, prácticamente lo mismo que la tasa de 20 por 100.000 del año 2018.

El año pasado inició con una serie de asesinatos en la isla. A finales de enero se registraron 78 homicidios, lo que llevó a un alto funcionario del Buró Federal de Investigaciones (FBI) a declarar una “crisis de seguridad” y solicitar apoyo adicional del continente. En octubre, una masacre en un complejo residencial de San Juan obligó a la gobernadora Wanda Vázquez a convocar una reunión de urgencia con funcionarios de seguridad, tras lo cual se aumentó la presencia policial en las calles de todo el territorio.

Sin embargo, la actual crisis financiera por la deuda y la inestabilidad política han llevado a los servicios públicos de Puerto Rico a un punto crítico. Las fuerzas del orden fueron criticadas este año por un subregistro de los feminicidios, lo que indica que los datos oficiales quizá no reflejan la realidad de la seguridad pública de la isla.

Brasil: 19,7 por 100.000*

Con una impresionante proyección de 41.250 asesinatos en total, o 113 por día, Brasil tuvo de lejos la mayor cantidad total de homicidios en América Latina en 2019. Sin embargo, esta cifra representa una notable mejora del 16 por ciento con respecto al total del año pasado, de 48.802, según lo informado por el Monitor de Violencia de Globo. Esta reducción es la mayor mejora de la tasa de homicidios de Brasil en 11 años.

Todos los estados reportaron alguna reducción en la tasa de homicidios durante los primeros ocho meses del año, según Globo, que indica que Acre, Ceará y Rio Grande do Norte reportaron las mayores caídas, de más del 30 por ciento. Los funcionarios de estos estados señalaron que la adopción de programas sociales de prevención de delitos, la creciente colaboración entre las fuerzas de seguridad y el sistema de justicia, y las mejoras en el sistema penitenciario brasileño, como el aislamiento o la transferencia de los líderes de los grupos criminales, son las causas de dicha reducción.

Si bien el presidente Jair Bolsonaro se ha dado crédito por estos avances, como lo expresó ante la Asamblea General de las Naciones Unidas el año pasado, existen dudas sobre la eficacia de las políticas de seguridad de su administración. Muchas de las innovaciones mencionadas por los funcionarios se hicieron a nivel estatal y no federal. Además, el predecesor de Bolsonaro, Michel Temer, implementó una mayor cooperación interinstitucional y mejoró la capacidad de investigación de las fuerzas del orden.

La sociedad civil también ha expresado su preocupación por la situación de los derechos humanos en el país, pues, entre otras cosas, los asesinatos cometidos por la policía han alcanzado niveles récord, se han descubierto varias fosas comunes, y 23 personas defensoras de los derechos humanos fueron asesinadas en 2019.

Panamá: 11,2 por 100.000*

La tasa de homicidios de Panamá alcanzó 11.2 por 100.000 habitantes en 2019, año en que las autoridades registraran 472 homicidios, según datos del Ministerio Público, lo que representa un notable aumento respecto al total de 2018, que fue de 439. Refiriéndose al repunte de la violencia en febrero del año pasado, el expresidente Arturo Vallarino culpó a la ineficaz respuesta de la administración del presidente saliente, Juan Carlos Varela, señalando que la falta de aumentos en los salarios policiales y los cambios en los altos mandos fueron la causa de que se fracasara en el control del crimen.

Como respuesta al deterioro de la situación, el sucesor de Varela, Laurentino Cortizo, prometió mejorar la seguridad pública mediante el despliegue de más policías en las calles, la realización de operaciones antipandillas con mayor frecuencia y la creación de un Servicio de Seguridad Penitenciaria.

Durante el año también hubo un aumento en la cantidad de drogas incautadas por las autoridades panameñas, que alcanzó una récord de 87 toneladas, según el ministro de Seguridad, Rolando Mirones.

Costa Rica: 11 por 100.000*

La tasa de homicidios en Costa Rica se mantuvo relativamente estable en 2019, ya que el número total de asesinatos disminuyó por segundo año consecutivo. Los 560 asesinatos registrados por las autoridades, según datos oficiales presentados por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), representaron una tasa de asesinatos de 11 por cada 100.000 habitantes, ligeramente por debajo de la tasa observada en 2018.

Si bien es un país pacífico, la criminalidad de Costa Rica se ha vuelto cada vez más sofisticada. Mientras que antes era apenas un punto clave para el transbordo de drogas en camino hacia Estados Unidos, en años recientes el país se ha convertido en un importante punto de partida de los cargamentos de cocaína procedentes de Colombia que se dirigen a los lucrativos mercados europeos.

Asimismo, los grupos criminales del país están llevando a cabo operaciones más avanzadas junto con socios de Colombia, Guatemala y México. Las redes de transportistas obtienen jugosas ganancias mediante la construcción de pistas para el aterrizaje de aeronaves cargadas de drogas, donde además se reabastecen de combustible y se preparan para volar hacia otros países; por otro lado, otros grupos, como Los Moreco, han logrado mantenerse independientes y les cobran a los grupos criminales para permitirles utilizar las principales rutas de narcotráfico bajo su control.

Es posible que en el país se presente en el futuro cercano un aumento de los niveles de violencia a medida que estos grupos se enfrentan por mantener el control sobre sus operaciones.

Uruguay: 9,8 por 100.000*

Según datos del gobierno, Uruguay experimentó una disminución en los homicidios el año pasado, después de alcanzar un máximo histórico de 414 asesinatos en 2018. Sin embargo, con un número estimado de 342 muertes violentas y una tasa de homicidios de 9,8 por 100.000 habitantes, el país, que solía ser considerado un refugio seguro, sigue siendo el tercer más violento de Suramérica.

Si bien es difícil explicar el deterioro de la situación de seguridad en Uruguay, varios aspectos se hicieron evidentes en 2019. Las principales redadas de drogas en las rutas aéreas y marítimas de Uruguay el verano pasado permitieron incautar más de cinco toneladas de cocaína que iban en dirección a Europa, lo que indica que los grupos criminales han ampliado el papel de este país como un importante punto de transbordo de drogas. La espectacular fuga y posterior recaptura del jefe de la mafia italiana Ndrangheta, Rocco Morabito, también puso en duda la solidez de las instituciones uruguayas. Y, como señalaron los funcionarios del gobierno, el aumento de las disputas entre los grupos del crimen organizado puede haber sido un factor influyente.

La seguridad pública ocupó un lugar central en la carrera presidencial más disputada en Uruguay en los últimos 15 años, en la que el Frente Amplio, de centroizquierda, resultó derrotado por el Partido Nacional después de dos décadas en el poder. Sin embargo, el electorado rechazó la propuesta de seguridad de “Vivir sin miedo”, que habría llevado a la militarización de la seguridad pública uruguaya, una estrategia que no ha logrado controlar la delincuencia en otras partes de América Latina.

República Dominicana: 9,5 por 100.000*

A septiembre de 2019 se habían registrado 742 asesinatos en República Dominicana, según el Observatorio de Seguridad Ciudadana, que registra para el país un total proyectado de 989 asesinatos y una tasa de homicidios de 9,5 por 100.000 habitantes. Esta cifra representa una notable mejora con respecto a la tasa de 2018, que fue de 10,4, y continúa la tendencia ininterrumpida a la baja de los homicidios del país que se registra desde 2011.

El año pasado también fue exitoso en cuanto a las operaciones antidrogas. En septiembre, la policía desmanteló una importante estructura criminal liderada por César Emilio Peralta, alias “El Abusador”, en la capital, Santo Domingo, lo que significó un duro golpe para el tráfico de cocaína en el país.

Perú: 8,5 por 100.000*

Las autoridades de Perú registraron cerca de 2.708 homicidios en 2019. Esta cifra representa una mejora del 10 por ciento con respecto al récord de 3.012 asesinatos en 2018, pero aun así es el segundo total más alto de los últimos años.

Casi con toda seguridad, el aumento de la violencia en Perú está relacionado con la prolongada agitación política que ha experimentado el país en los últimos dos años. 2019 fue declarado el año de la lucha contra la corrupción y la impunidad por el presidente Martín Vizcarra, pero durante el año se presentaron varios hechos relevantes. En abril, el presidente que había dimitido recientemente, Pedro Pablo Kuczynski, fue acusado de participar en el enorme escándalo de corrupción de Odebrecht. Una semana más tarde, el expresidente Alan García Pérez se suicidó cuando se encontraba arrestado por cargos similares; por otra parte, en el mes de julio, otro expresidente, Alejandro Toledo, fue detenido en California con una orden de extradición. La situación se hizo más crítica en septiembre, cuando Vizcarra fue suspendido por legisladores peruanos por su decisión de disolver el Congreso.

El año pasado “la ruptura del orden constitucional”, en palabras de la presidenta interina Mercedes Aráoz, al parecer estuvo a favor de los elementos criminales del país. Los cultivos de coca abundaron en medio de un vacío de seguridad a lo largo de la frontera del país con Bolivia, las operaciones ilegales de extracción de oro se expandieron a nuevas regiones, y la guerrilla de Sendero Luminoso planeó intensificar sus operaciones de narcotráfico, así como sus acciones terroristas.

Nicaragua: 7,5 por 100.000

Después de un aumento en 2018 debido a la agitación en todo el país y a las violentas represiones contra los manifestantes de la oposición por parte del presidente Daniel Ortega, los niveles de violencia registrados en 2019 parecen haber vuelto a bajar a los niveles de 2017 y 2016. Los 488 homicidios contabilizados en 2019 representan una tasa de 7,5 por 100.000 habitantes.

Si bien la agitación continúa, en 2019 no se presentó el asesinato y la desaparición de cientos de estudiantes, activistas y líderes de la oposición —en gran parte a manos de las fuerzas de seguridad del Estado y de los grupos paramilitares progubernamentales—. Aun así, decenas de miembros de la oposición continúan detenidos arbitrariamente por cargos falsos, y el futuro de la seguridad del país continúa siendo incierto en el mejor de los casos.

Ecuador: 6,7 por 100.000*

A pesar de ser una de las “superautopistas de la cocaína” en el mundo, Ecuador ha tenido bajas tasas de violencia, aunque sus grupos de transporte y subcontratistas trabajan en connivencia con sofisticadas organizaciones internacionales de narcotráfico. Sin embargo, hasta finales de noviembre, las autoridades habían registrado 1.056 homicidios, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INCE), por lo que pudo haber cerrado el año con 1.152 homicidios y una tasa de homicidios de 6,7 por 100.000 habitantes, frente a 5,7 en 2018.

Los homicidios no han llegado a los niveles registrados en años pasados, pero el aumento en los asesinatos es notable. Los grupos criminales rivales integrados por disidentes de las FARC, en gran parte desmovilizadas, han creado conflictos en provincias estratégicas como Esmeraldas y Sucumbíos, ubicadas en la frontera colombo-ecuatoriana. Estos grupos se han impuesto incluso en presencia de los despliegues de las fuerzas de seguridad.

La convergencia de los intereses de traficantes europeos, carteles mexicanos y algunos de los grupos criminales más poderosos de Colombia en la frontera, y la proliferación de la minería ilegal más hacia el interior, pueden ser indicio de las primeras etapas de un continuo aumento de las tasas de homicidio en Ecuador.

Argentina: 5 por 100.000

En su discurso de balance de gestión el 3 de diciembre, la exministra de Seguridad, Patricia Bullrich, anunció que 2019 tendría la tasa de homicidios más baja desde que se comenzó a llevar registros en 2001, con solo 5 por cada 100.000 habitantes. Dicha disminución tuvo mucho mayor impacto, señaló Bullrich, dado que ocurrió durante “condiciones económicas adversas”.

Las discusiones sobre la seguridad y la grave crisis económica argentina dominaron la carrera presidencial, tras la cual los peronistas regresaron al poder después de su derrota en las elecciones de 2015. El recién elegido presidente Alberto Fernández se ha fijado como meta cumplir su promesa de campaña de crear un Consejo de Seguridad, un espacio interinstitucional en el que diversos elementos del aparato de seguridad argentino pueden diseñar estrategias a largo plazo para controlar la delincuencia.

Sin embargo, es posible que el éxito de Argentina en la reducción de su tasa de homicidios sea solo efímero. La violencia ha golpeado a la ciudad de Rosario en los primeros días de 2020, con 20 asesinatos en el mismo número de días. Rosario ha sido por mucho tiempo el centro del grupo criminal Los Monos, y falta ver si Fernández, quien recientemente envió 300 agentes federales del orden a la región, podrá contener la violencia.

Chile: 2,6 por 100.000*

Con un total de 483 asesinatos registrados en 2019, según datos del gobierno, la tasa de homicidios de Chile de 2.6 lo convierte una vez más en el país más seguro de América Latina.

Sin embargo, el año no fue pacífico para la nación suramericana. En julio, el presidente Sebastián Piñera militarizó las fronteras septentrionales del país con el fin de detener la afluencia de drogas de Perú y Bolivia. A finales de octubre, estallaron protestas en la capital, Santiago, debido al alto costo de vida, la desigualdad extrema y otros factores, lo que llevó a una dura represión por parte de las fuerzas de seguridad. La declaración de estado de emergencia emitida por Piñera suspendió los derechos de los ciudadanos a la movilización y la protesta, y permitió retomar el control mediante el despliegue del ejército chileno.

Los violentos enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes motivaron una investigación de Naciones Unidas sobre posibles violaciones a los derechos humanos. El informe, publicado en noviembre, determinó que la policía “incumplió repetidamente su obligación de distinguir entre manifestantes violentos y personas que se manifestaban pacíficamente”. Los investigadores hallaron que al menos cuatro muertes por protestas estuvieron directamente relacionadas con el uso arbitrario de la fuerza por parte de los agentes de seguridad del Estado.

Bolivia: N/A

En 2018, Bolivia registró una tasa de homicidios de 6,3 por 100.000 habitantes, una disminución con respecto a los niveles de violencia observados en 2017.

Sin embargo, el gobierno aún no ha publicado datos oficiales sobre los homicidios en 2019, en tanto el país intenta estabilizarse tras la controversial salida del poder del presidente Evo Morales en octubre. Las semanas siguientes estuvieron marcadas por la represión violenta por parte de las fuerzas de seguridad y la masacre de decenas de manifestantes y miembros de las comunidades indígenas.

Paraguay: N/A

La tasa de homicidios de Paraguay bajó a poco más de 5 por 100.000 habitantes en 2018, lo que supone una caída considerable respecto a la tasa de casi 8 por 100.000. Sin embargo, las autoridades aún no han terminado el conteo de asesinatos registrados en 2019.

En medio de la continua corrupción policial y las debilidades institucionales, el Primer Comando de la Capital (PCC), de Brasil, representa posiblemente la mayor amenaza para la seguridad en Paraguay, especialmente en la frontera con Brasil. Además, las pandillas locales de Paraguay han comenzado a repeler la incursión del PCC a través de la frontera. Sin embargo, estos grupos buscan mantener su control dentro del sistema penitenciario del país, que carece de las herramientas para albergar a los pandilleros del PCC, por lo que los funcionarios de las prisiones quedan impedidas para detener la expansión del grupo.

a través de Balance de InSight Crime de los homicidios en 2019

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