¿Por qué Bolivia está en crisis ante la re-reelección de Evo Morales? |

En las últimas semanas gran parte de la atención mediática se concentró en la crisis social y política que afronta Chile. Sin embargo, en paralelo Bolivia vive una situación similar desde hace más de una semana, luego de que el presidente Evo Morales fuera controversialmente reelegido en medio de denuncias por fraudes y falta de legitimidad popular.

La polémica sobre la elección de Evo Morales empezó mucho antes de este domingo. En el 2016, Evo Morales promovió un referéndum que buscaba un cambio en la Constitución de Bolivia que permitiese la reelección indefinida del presidente y su equipo de vicepresidentes.

Pese a perder dicho plebiscito, el Tribunal Constitucional permitió al presidente boliviano reelegirse realizando una polémica interpretación de la constitución de su país.

Bajo esa aura de ilegitimidad, las elecciones generales del 2019 colocaron a Carlos Mesa como el principal candidato opositor a Evo Morales. Aunque el presidente y líder del Movimiento Al Socialismo (MAS) tuvo mayoría en las intenciones de votos en los meses previos a la elección, en el último tramo Mesa remontó en la mayoría de las encuestas.

El día de las elecciones, al 83% de los votos escrutados Mesa forzaba una segunda vuelta a Morales, esto debido a que el presidente boliviano no llegaba al 50% ni superaba por más de 10% a su opositor.

Sin embargo, una extraña interrupción en el sistema de cómputos de votos, reanudada al día siguiente sobre el 95% le dio a Morales la ventaja necesaria para decretarse presidente en primera vuelta. La sensación de fraude se instaló en el país altiplánico.

Estallido social

Encabezados por Carlos Mesa, los bolivianos opositores a Evo Morales salieron a las calles en diversas ciudades para protestar contra lo que consideran un fraude electoral.

En respuesta, el Gobierno de Bolivia decidió seguir con el nombramiento y reelección del líder del MAS, así como declaró en estado de emergencia a las principales ciudades bolivianas, replicando las escenas de represión que se vieron en los últimos días en Chile.

Los observadores de las Organizaciones de Estados Americanos (OEA) y de la Unión Europea (UE) han calificado como “inexplicable” la interrupción del conteo de votos.

Asimismo, han señalado que la salida más viable para la crisis social que ocurre en Bolivia sería la realización de una segunda vuelta, una medida que no contemplan las instituciones oficiales que respaldan la reelección de Evo Morales.

En un intento por calmar las protestas cívicas, el vicepresidente Álvaro García Linera invitó al opositor Carlos Mesa a participar de una auditoría sobre el cómputo de votos.

Sin embargo, Carlos Mesa se niega a hacerlo mientras el Gobierno de Bolivia no acepte como vinculantes los resultados de dicha auditoría, es decir que, de encontrarse irregularidades, se acceda a la realización de la segunda vuelta. En este aspecto, el diálogo entre la oposición y el oficialismo parece haber encontrado un punto muerto.

Por el momento, Evo Morales, cuya sola candidatura en 2019 ya era considerada inconstitucional por varios analistas nacionales e internacionales, continúa su marcha hacia lo que sería un nuevo periodo presidencia hasta el 2025. La crisis social en Bolivia, desarrollada en paralelo a la de Chile, no cesa y todo hace indicar que más días de represión y desencanto se avecinan en el país andino.

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