Ironía: argentinos marchan contra “violencia policial” con bandera del Che. El Che Guevara mató a 213 personas por mano propia, sin contar las ejecuciones sumarias que agregó

Lo sobresaliente en esta edición es la simbología presente entre los manifestantes y sus consignas de extrema izquierda, pues los regímenes de esta tendencia ideológica no solo disparan contra sus detractores, sino que sus referentes anunciaban lo mucho que disfrutaban haciéndolo, entre ellos Ernesto “Che” Guevara.

«Fusilamientos sí, hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario. Nuestra lucha es una lucha a muerte», declaró Guevara ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en representación de Cuba.

Paradójicamente, y pese a sus declaraciones ante la ONU, ahora ondea el rostro de Guevara en medio de quienes exigen que las fuerzas estatales no actúen con violencia contra la población civil.

El Che Guevara surge como héroe de quienes hoy piden un alto a la presunta violencia policial; a pesar de su legado sanguinario, «gatillo fácil» y persecución abierta, usando las fuerzas represoras del Estado.

“Tengo que confesarte, papá, que en ese momento descubrí que realmente me gusta matar”, le confesó por escrito Guevara a su progenitor.

En pleno desconocimiento de este suceso histórico, o bien desde el cinismo, los manifestantes piden un cese a la violencia por parte de los agentes de seguridad del Estado, mientras portaban la bandera de quien se vio guiado por la frase: “El odio es el elemento central de nuestra lucha, el odio tan violento que impulsa al ser humano más allá de sus limitaciones naturales, convirtiéndolo en una máquina de matar violenta y de sangre fría”

El Che Guevara asesinó a 213 personas por mano propia, sin contar las ejecuciones que comandó en la fortaleza convertida en prisión para reclusos sin juicio, donde se llevaban a cabo ejecuciones sumarias. Fue ahí donde se ganó el apodo de «El Carnicero de La Cabaña». Solo en el primer mes de la revolución comunista, enero de 1959, Guevara asesinó a 52 personas.

Contrario al legado de su héroe, uno de los reclamos fundamentales de la marcha en Buenos Aires es el “abuso de poder” por parte de los policías, al hacer justicia por mano propia.

Algo que estaría en plena consonancia con lo dicho por Guevara: «Para enviar hombres al pelotón de fusilamiento, la prueba judicial es innecesaria. Estos procedimientos son un detalle burgués arcaico. ¡Esta es una revolución! Y un revolucionario debe convertirse en una fría máquina de matar motivado por odio puro».

Los manifestantes argentinos también reivindican la causa LGBT como víctimas del abuso policial. Cuando en realidad si el Che Guevara estuviese al mando, estarían todos en campos de trabajo forzado.

La homosexualidad, y la transexualidad que era asumida por sinónimo, se debía «compensar» en las Unidades Militares de Ayuda a la Producción. Ese «fetiche burgués», guiado por la preferencia individual y no por el amor a la revolución, hacía que un hombre dejara de ser apto para la revolución armada.

De hecho, desde 1965 que «la universidad es para los revolucionarios». Entonces empezó una purga interna, una «depuración moral» dentro de las universidades, donde todo hombre sospechoso de homosexualidad era denunciado y acosado hasta lograr que se retirara de la institución. Cómo se vestía, cómo lucía e incluso cómo miraba a los demás era suficiente para quedar fuera de la universidad. Esto desencadenó en una ola de suicidios, según los estudiantes de la época.

Pero los manifestantes desconocen esta parte de la historia o no parece importarles, pues exaltan al Che Guevara mientras protestan contra la violencia policial.

Para lograr implantar esta contradicción histórica como verdad, los defensores del socialismo «resignifican» los procesos históricos.

Así, pese a que El Che Guevara fusilaba en nombre del Estado y tenía como política perseguir a la comunidad homosexual, hoy la izquierda exhibe el rostro del guerrillero como si fuera símbolo de la lucha contra el abuso de poder y de la causa LGBT.

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