El zorro en el gallinero: un bujarrón (sodomita) a solas con los niños

La Biblioteca Pública de Houston (Estados Unidos) salió a pedir disculpas luego de que un “drag queen” fuera condenado por abusar sexualmente de un menor.

– ¿Por qué?

– Porque este personaje había estado leyéndole libritos a los niños…, en esa biblioteca.

– ¿Y qué es un drag queen?

– Pues un maricón que se disfraza de mujer. 

En Estados Unidos la presencia de drag queens en las bibliotecas forma parte de un programa nacional: el “Drag Queen Storytime”, que busca, en teoría, promover  el amor y la aceptación de los invertidos (entre nosotros, pero no se lo diga a nadie…, en realidad se trata de puro adoctrinamiento pro-sodomítico).

En noviembre de 2018, el grupo profamiliaMassResistance exigió conocer los antecedentes de los drag queens que irían a la biblioteca. Ante la negativa, la propia agrupación confeccionó un informe de 163 páginas donde se descubrió que Alberto Garza, drag queen de 32 años y que se hacía llamar Tatiana Mala Nina, había sido condenado en 2008 por abusar de un niño de 8 años.

El problema que el señor Alberto Garza había estado leyéndole durante un buen tiempo, libros a niños de 2 años…

“Lamentamos profundamente esta supervisión y la preocupación que esto puede causar a nuestros clientes -dijo hace días la dirección de la Biblioteca-; nos damos cuenta de que esto es un asunto serio”, sostuvieron.

Claro: tan serio como poner al zorro a custodiar un gallinero…

Basta de cuentos… o, mejor: que los cuenten las abuelas.

Que no te la cuenten…

P. Javier Olivera Ravasi, SE

 

PD: Dejamos aquí, para quienes gusten del buen castellano, una de las tantas poesías satíricas del gran poeta español, Francisco de Quevedo.

Mojigatos o puritanos, abstenerse…

A un bujarrón

Aquí yace Misser de la Florida,

y dicen que le hizo buen provecho

a Satanás su vida.

Ningún coño le vio jamás arrecho.

 

De Herodes fue enemigo y de sus gentes,

no porque degolló los inocentes;

mas porque, siendo niños y tan bellos,

los mandó degollar y no jodellos.

 

Pues tanto amó los niños y de suerte

(inmenso bujarrón hasta la muerte),

que si él en Babilonia se hallara,

por los tres niños en el horno entrara.

 

¡Oh, tú, cualquiera cosa que te seas,

pues por su sepultura te paseas,

o niño, o sabandija,

o perro, o lagartija,

o mico, o gallo, o mulo,

o sierpe, o animal que tengas cosa

que de mil leguas se parezca a culo!,

que tras un rabo, bujarrón profundo,

si le dejan, vendrá del otro mundo.

No en tormentos eternos

condenaron su alma a los infiernos;

mas los infiernos fueron condenados

a que tengan su alma y sus pecados.

 

Pero si honrar pretendes su memoria,

di que goce de mierda y no de gloria;

y pues tanta lisonja se le hace,

di: Requiescat in culo, mas no in pace

a través de El zorro en el gallinero: un bujarrón a solas con los niños