Una gacela en los Pumas 7s: a los 18 años, Franco Florio es velocista de 100 metros y rugbier –

La lista de seven trajo una sorpresa. Un nombre desconocido por la mayoría. “Es uno de los chicos más rápidos de Sudamérica”, lo presenta Santiago Gómez Cora, el entrenador del seleccionado argentino de juego reducido. Franco Florio es una de las apuestas de Pumas 7s, equipo en el que debutó el sábado último, durante la etapa de Las Vegas del Circuito Mundial, y en el que hasta se dio el gusto de marcar un try en el cierre de la semifinal (19-33), frente a Samoa; hoy y mañana le toca el Seven de Vancouver, en Canadá.

Pero lo que hace especial la historia del muchacho de 18 años es que también compite en el nivel sudamericano en 100 metros llanos. “Todavía no caí en que estoy dentro del Circuito Mundial”, dice para LA NACION el velocista y al mismo tiempo jugador de Belgrano Athletic.

Gómez Cora se divierte cuando le preguntan acerca de Franco: “Las historias lindas son las que salen. Hemos fracasado en 10 o 15”. El seleccionador de Pumas 7s siempre está a la búsqueda de algún tapado. El caso más conocido es el de Matías Osadczuk, a quien descubrieron cuando participaba en las divisiones juveniles de SITAS y que tiempo después fue distinguido por World Rugby como “rookie [debutante] del año” en seven.

Un día le pasaron a Gómez Cora el dato de un joven de Belgrano. “Probamos desde jugadores de intermedia hasta velocistas. Trajimos un chico que era campeón sudamericano de pista indoor de 60 metros, se entrenó tres meses y no se adaptó. Franco [Florio] jugaba al rugby, hicimos unas pruebas y vimos que era el más rápido”, explica. Florio formó parte del proceso para los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018.

Practica rugby desde los cuatro años, pero nunca había sido convocado a un seleccionado nacional. El comentario “che, sos rápido” se volvió moneda corriente y él sentía que lo era. Tenía 16 años cuando miró por televisión la final de los 100 metros olímpicos de Río de Janeiro 2016. “Me gustaría probar”, comentó entonces a su familia. Su hermana Natalia, periodista, lo contactó con el entrenador Javier Morillas. Franco se probó en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard) con la camiseta de los Pumas y con unas zapatillas de atletismo prestadas. Morillas le vio muchas condiciones y lo invitó a sumarse al equipo de alto rendimiento. Hoy es su entrenador.

Y desde entonces Florio no detuvo su progreso como velocista. Bajó la barrera de los 11 segundos, se consagró campeón nacional sub 18 y estuvo a muy poca diferencia de romper el récord argentino sub 20, de 10,57 segundos (registró 10,59, su mejor marca). Hoy acude dos veces por semana al Cenard y dedica al rugby el resto de sus días, entre Belgrano y el seleccionado de seven. También se anotó para estudiar la carrera de Análisis de Sistemas en la Universidad de Buenos Aires, pero sabe que entre prácticas, competencias y viajes no va a tenerla fácil

Un desafío extra para el adolescente es sincronizar dos deportes mayormente incompatibles. “Es complicado, más por el atletismo que por el rugby. Un atleta planifica todo el año, sabe en qué carreras va a correr fuerte y en cuáles no. En rugby, si hay partidos importantes, hay que estar”, detalla Florio, que agradece a Morillas. “Siempre me apoyó y nunca se quejó de absolutamente nada. Cuando vuelvo vemos qué torneo hay y, si no hay ninguna gira, apuntamos a hacer lo mejor que pueda”, alude a su preparador en velocidad. Por caso, en noviembre Franco se coronó campeón de la división de menores de 19 años en Belgrano y a los cinco días viajó a Chile, donde también ganó, pero con otro conteo: 10,7 segundos.

A pesar de esta dificultad de desarrollarse en alto nivel en dos disciplinas, hay alguien a quien Florio puede tener como referencia, y exitosa, por cierto: Carlin Isles. Antes de ser considerado el rugbier más rápido del mundo, el estadounidense que hoy tiene 29 años se dedicó al atletismo y llegó a cubrir 100 metros en 10,13 segundos. A los 22 se dedicó al rugby, y actualmente ya acumula 151 tries en sus 201 partidos en el seleccionado de seven. Un estudio afirma que Isles es más veloz en los primeros 20 metros que el propio Usain Bolt, dueño del récord mundial, con 9,58 segundos.

La Unión Argentina de Rugby sabe que tiene en sus manos un proyecto interesante de jugador de seven. “Franco hacía un mix con atletismo, por lo cual no tiene mucha formación en rugby. Llegó el momento. Hay que meterlo al sistema e puliéndolo de a poco. Lo que no se puede pulir es la velocidad: eso viene genéticamente”, manifiesta Gómez Cora.

Mientras tanto, Tokio 2020 está a la vuelta de la esquina. “Sueño con ir a unos Juegos Olímpicos”, dice Franco. Habla más del seven que de los 100 metros llanos, por supuesto. Y con la mira en semejante cita, Florio tendrá en 2019 el año más exigente de su precoz carrera: procurará clasificarse para el Sudamericano y el Panamericano sub 20 de atletismo, que exigen como marcas mínimas de acceso 10,65 y 10,55 segundos. “Me gustaría hacer el récord argentino de la categoría, 10,57. Vengo buscándolo. A ver si se me da…”, se esperanza. Pero su preparación no será exclusiva: a la par el velocista afrontará el último tramo del Circuito Mundial, con cuatro etapas entre abril y junio (“quiero sumar todos los minutos que pueda. Es una experiencia enorme”), y el Top 12 de la URBA, como pieza de Belgrano.

“La idea es que sigan conviviendo las dos cosas, porque lo que más se me destaca en el rugby es la velocidad. Entonces, seguir entrenándome en velocidad es fundamental. Me gusta hacer los dos deportes”, afirma. ¿Elegir? No. Por el momento.

a través de Una gacela en los Pumas 7s: a los 18 años, Franco Florio es velocista de 100 metros y rugbier – LA NACION